mini-04112015TinTan
brigitte-bardott
weismuller2_450x350
tarzan-chita-02
tarzan1
marilyn_monroe-450x337
agustin-laraagustin
cantinflas
35052083
3305943477_57b846daa7_z
MX12229309772634
e4125bba5ae00385af645be32cd910f1
IMG_1647
IMG_1657
b9044508c889eea6b83eaaf3ee8a0d7f
IMG_1646
IMG_1645

HISTORIA

Al inicio de los años treinta, cuando el puerto de Acapulco aún era un lugar desconocido como atractivo turístico, cuando la zona dorada de Acapulco estaba desierta.

Los nativos de los barrios cercanos a la quebrada, después de pescar, bucear y nadar en El canal (hoy canal de clavados con 4 metros de profundidad con marea alta), iniciaron como un reto  y valentía desafiar el mar lanzándose del famoso peñasco de 35 metros de altura, al principio lo tomaban como pasatiempo en una competencia de hermandad exponiendo quien era el mejor, estas proezas llegaron a oídos de los pobladores del puerto y a los visitantes que ya nos honraban con su presencia fueron atraídos por la novedad y valor de dichos jóvenes.

Los iniciadores de esta hazaña fueron en ese entonces
Rigoberto Apac Ríos (+) de quien se dice fue el primero que se arrojó de la parte más alta del peñasco, sin embargo, no lo hizo de donde actualmente, se ejecutan los clavados, pues al cometer tal aventura se dislocó los brazos, más tarde el hecho se repitió por Lucio Rodríguez (la Gaviota +) Aurelio Herrera (+), Chimiano Flores (+), Pedro Arciniega (+), Fernando y Emilio Ramírez (/+) (el macho Negro) perfeccionando sus clavados.

 

A continuación compartimos los acontecimientos más sobresalientes a lo largo de siete décadas:
 

Para 1934, se establece de manera oficial el show de clavados y conforman la Asociación de Clavadistas Profesionales de La Quebrada. 


En 1942 en ese entonces el capitán de puerto el Sr. José Ramón Alfaro intervino y trato de organizar a estos valientes jóvenes repartiendo turnos de horarios para ser más atractivo este espectáculo.

En 1947 Se creó la nueva mesa directiva del club de clavadistas como presidente Alfonso Apac Ríos y organizaron la primera competencia interna.

En 1954 el Sr. Tedy Stauffer hace llegar la invitación para asistir al primer campeonato mundial de clavados de altura en Panamá representando a México, Alfonso Apac Ríos (+), Juvencio Marín Neri (+) y Luís Sotelo Fajardo que causaron admiración por su estilo de clavados y donde más tarde participaron en una feria promocional turística de ese país.

En 1955 se organiza un segundo campeonato mundial de clavados de altura en Los Ángeles California compitiendo los mismos elementos, obteniendo un tercer lugar tras estos resultados comenzaron las invitaciones para exhibir sus clavados en Estados Unidos y Europa.

Debido a lo atractivo de este lugar y la peculiaridad del espectáculo, La Quebrada ha servido de locación de diversas filmaciones y los clavadistas también han participado en ellas, tales como “Tarzán y las Sirenas” protagonizada por Johnny Weismuller; con Germán Valdez “Tin Tán” en Simbad el Mareado; a lado de Mario Moreno “Cantinflas” en El Bolero de Raquel y Pepe alrededor del Mundo con Frank Sinatra; El Coyote Emplumado junto a la India María; Semana Santa en Acapulco con Lucha Villa y David Reynoso; Paraíso con Andrés García, Jorge Rivero y Ofelia Medina, "Fun in Acapulco" protagonizada por Elvis Presley y más recientemente con Eugenio Derbez en la exitosa cinta No se Aceptan Devoluciones; además de un sinfín de telenovelas y comerciales.

Precisamente, el clavadista que más participó como doble en películas y comerciales fue Raúl “Chupetas”García, quien destacó por ser especialista en clavados de altura y fue el principal promotor de los Clavadistas de La Quebrada de Acapulco en el extranjero.

 

Hasta la fecha "El Chupetas" ostenta el Récord Guinness por 35 mil clavados de altura realizados, el último fue el 11 de diciembre de 1998 a los 71 años de edad.

 

Otro Récord Guinness fue el obtenido en el 2006 por Iris Álvarez, que a los 12 años de edad ingresó como la clavadista más joven en haberse lanzado de La Quebrada desde una altura de 18 metros.

 

Sin duda, los clavadistas de La Quebrada han sido reconocidos a nivel internacional, abriendo las puertas no sólo de Acapulco, sino de México hacia el mundo. Un atractivo único e irrepetible, que han pasado de generación en generación, logrando mantenerse como uno de los principales atractivos turísticos de nuestro país y el ícono del Puerto de Acapulco.